Tratamientos oncológicos y fallo ovárico

 

La toxicidad gonadal a largo plazo es un efecto secundario cada vez más reconocido, sobre todo con la mejoría en la supervivencia de estos pacientes. Las características basales de los pacientes (edad, tipo de tumor) como el tipo de tratamiento administrado (cirugía, radioterapia, quimioterapia) pueden ayudarnos a predecir el tipo y la intensidad de la toxicidad gonadal. Los agentes alquilantes son los fármacos más conocidos y los más ligados a la gonadotoxicidad. La radioterapia pélvica es un factor importante en las mujeres. Todos los pacientes interesados en los problemas de fertilidad deberían ser valorados por un equipo multidisciplinar que pueda ofrecer las mejores medidas preventivas y terapéuticas para evitar o disminuir esta toxicidad.

Muchas mujeres experimentan síntomas de un fallo ovárico prematuro, que incluye la la esterilidad y la menopausia precoz.

Aunque quedan muchas preguntas pendientes, el reconocimiento de estas complicaciones ha llevado al reconocimiento de los factores de riesgo; a un mejor manejo tanto antes como después del tratamiento oncológico y a nuevas  estrategias para prevenir o disminuir algunas de estas toxicidades, como la manipulación hormonal, la selección de alternativas terapéuticas menos gonadotóxicas o la recolección previa de células germinales.

Radioterapia

Es en general más tóxica para los ovocitos que la quimioterapia. Sus efectos son dependientes de la edad y de la dosis total recibida.

En mujeres jóvenes, la radioterapia puede causar una amenorrea transitoria que se resuelve en los primeros 6-18 meses. Conforme avanza la edad, la dosis de radioterapia que podría producir un fracaso ovárico permanente sería menor.

En la mayor parte de mujeres jóvenes que van a recibir radioterapia pélvica se suele proceder a una ovariopexia para trasladar a los ovarios fuera de la zona de irradiación pélvica.

Quimioterapia

El efecto de la quimioterapia sobre la función ovárica es más difícil de precisar.

Muchas pacientes, sobre todo menores de 40 años, pueden desarrollar amenorrea durante la quimioterapia, con concentraciones elevadas de gonadotropinas en sangre, para posteriormente tras el fin de la quimioterapia volver a menstruar y en algunos casos a recuperar la fertilidad.

Los agentes alquilantes son aquellos con una más clara relación con el fracaso ovárico prematuro. Dado su efecto sobre el ADN, teóricamente podrían actuar sobre tanto los ovocitos como los folículos. El efecto de estos fármacos es dependiente de la edad y de la dosis. La administración de radioterapia concomitante tiene un efecto sinérgico deletéreo. Las mujeres jóvenes suelen tener una menor incidencia de toxicidad gonadal, presumiblemente por la mayor reserva folicular aunque hay una gran susceptibilidad individual.